
No me imagino que nos deparara el destino a cada uno de nosotros si el mundo sigue por el mismo camino que va, donde cada ser humano solo busca corromperse hasta el fin llenándose de cinismo y corrupción.
El poder es como una magia capaz de doblegar al más fuerte pero al mismo tiempo puede convertir en el mejor guerrero al más débil. Lamentablemente en las últimas décadas han surgido personas que utilizan el poder para destruir conciencias y callar opiniones; estos son los peores hombres a los cuales denomino secuestradores de almas.
Por otra parte el famoso dinero que se ha convertido para nosotros en el único medio para subsistir pero también en ese preciado tesoro capaz de destruir sueños, separar familias y obligar a algunos a disfrutar de la miseria humana para su beneficio; Ese bendito y maldito dinero que nos obliga a ser quienes no somos para lograr un fin común: “Existir solo si tienes conque”.
Por último expongo al sexo como ese don que nos dio la naturaleza para trascender que irreparablemente lo hemos convertido en la droga legal más común de la historia capaz de desenfrenar ese dolor perpetuo que solo se gesta antes las puertas de una traición.
Entonces nos preguntamos; ¿Sera que algún día podremos controlar estos aguijones de la mente?, En realidad espero que si porque cada día veo en la calle mas traición, mas corrupción, mas desprecio hacia el ser humano, mas humillaciones por no tener lo suficiente y mas vejaciones a las visiones de nuestro corazón. Todo esto se conjuga formando por ejemplo esa mirada de desprecio dirigida hacia un niño hambriento pidiendo dinero en un semáforo o simplemente nos lleve a pensar que ese mismo niño es un error de la creación que perturba el efímero equilibrio de la vida.
Pobre e insignificante hombre que no perciba que ese niño es dios en su forma más pura y humilde el cual no necesita de poder, dinero o sexo para ser feliz; solo requiere de esa magia divina a la cual irónicamente denominamos amor.